Sábado, 7 de noviembre de 2009
El despertador suena a las 8.00. Una ducha caliente. ¡Qué buen día hace! Las vistas desde nuestro balcón son realmente preciosas. Vegetación, palmeras, casitas rosas en lo alto de una colina. Y una calle que me recuerda a la calle Alfonso de Zargoza. Con sus adornos navideños ya preparados, y todo. Desayuno en el hostel, y a perdernos por Lisboa.
Guía en mano, nuestra primera parada está al lado de casa. La Iglesia de São Domingos, un lugar donde se celebraron bodas reales y coronaciones, construida sobre las ruinas de un convento. Su nave se quemó por completo en 1959. Y así se quedó. Con la boca abierta paseamos viendo los techos negros, las columnas rotas… Y la gente rezando.

Iglesia de São Domingos
Desde la Praça Dom Pedro IV (o Rossio) nos vamos directas al ascensor de Santa Justa. Las cabinas de madera, de principios del siglo XX, son una joya. Las vistas, preciosas. Rua Augusta, incluida una sesión de fotos con unos Beattles gigantes. Llegamos a la Praça do Comercio. Una pena que estuviera en obras (otra excusa más para volver a esta ciudad). Intentando llegar a la orilla del río, nos colamos entre las vallas… Hasta que un obrero nos echa con cara de muy pocos amigos.

Ascensor de Santa Justa
Paseo por la Baixa, nos acercamos a la Moureria. Ese barrio que ni siquiera los lisboetas conocen. Calles estrechas. Empinadas. Escaleras. Y caminos poco recomendables. Finalmente, llegamos a N.Sra. de Graça. Otro mirador. Otra vez, unas vistas increibles. Volvemos a bajar cuestas. Yo ya no siento las piernas. A las 12.00, el gusanillo ya empieza a picarnos. Decidimos tomar un pequeño piscolabis antes de entrar en el Castelho de São Jorge.
El descubrimiento del día. Un pequeño restaurante muy pizpireto. Sólo tiene cuatro mesas, cada silla es de una forma distinta, pero todas pintadas de morado. La decoración es acogedora. Aunque está vacío, nos cautiva. La cocinera (portuguesa) y su marido (francés) no sólo ofrecen una comida de muy buena calidad, sino que además son muy agradables. En una mezcla de francés, español, portugués e inglés, nos sirven dos zumos de naranja recién exprimidos, un té caliente y un trozo de torta de pollo. Un lugar único por su trato y encanto. ¡¡Y encima está super bien de precio!!
Tras reponer fuerzas, subimos al Castelho. Le tengo un cariño especial a San Jorge. Para algo es el patrón de Aragón. El castillo es precioso. Otra vez, las vistas de una ciudad que mira al Tejo. Es lo que tiene ser la ciudad de las siete colinas. Vayas dondes vayas, siempre tienes que subir, pero la recompensa son unas vistas ASOMBROSAS. Vuelta a bajar. Vamos a comer. Pescadito con arroz.
Visita a la Catedral. No sé por qué, sus dos torres, me recuerdan a la Seo de Lleida. De allí, a Santo António… Como tres buenas solteras, hay que rezar por un novio… Mucho trabajo tiene este Santo António, que nosotras somos chicas exigentes y no nos conformamos con cualquier cosa…
Siguiente parada: Alfama. Calles estrechas. Ropa tendida en todas las ventanas (a veces puedes hasta tocar las sábanas de flores). Sube. Baja. Vuelve a subir. Vuelve a bajar. ¡cómo me duelen las piernas! Buscamos y rebuscamos la primera fuente pública de la ciudad. Chafariz de El-Rei. Al final, cuando ya la dábamos por perdida, la encontramos (no estaba en una calleja, no, estaba bien visible en una calle “principal”). Atardecer junto al río. Maceteros multicolores con asientos biplaza. Gaviotas volando. Y el sol marchándose tras el Tejo. Calma y relax. De vuelta a la Praça Rossio, atravesando Chiado, merienda en la Pastelería Suissa. Rico, rico.

Chafariz de El-Rei
Suceso: La pérdida del DNI. Una de mis acompañantes, creyó haber perdido su DNI. Pánico generalizado. Ponemos patas arriba la habitación. Bajamos a recepción. Menos mal que el señor que nos atiende es la amabilidad en persona. Llamadas a la Embajada… no sé por qué no me extraña que, incluso el teléfono de emergencia, sólo esté operativo entre semana (de lunes a viernes) y por las mañanas… Resignación. Volvemos a la habitación. Volvemos a buscar… Encuentro el DNI… ¡¡¡EN SU MONEDERO!!! En fin, somos unas peliculeras. Ya la veíamos cruzando la frontera en los bajos de un camión
Recuperado el DNI, ¡¡aún queda la noche!! Cena auténticamente lisboeta, con guía incluido, en mitad de Chiado. Espetada de ternera y piña. Mojitos en la Rua Atalaia, nuestra Rua… Conversaciones en inglés. Filosofía de vida. Terminando bajo el puente del 25 de Abril, en una discoteca con sesión Ladies Nigth y repleta de clones de Cristiano Ronaldo. La misma cara de chulo-playa, la misma ropa hortera, incluidas las cadenas de oro colgando del cuello… Llegamos a casa sobre las 5.00. Desmaquillante expres y a dormir.