Cartas Celestes

el mapa de mi universo

Sobre cuelgues y series 8 Febrero 2010

Archivado en: c'est moi! — Sand @ 20:48

 

Las series de TV y yo siempre hemos tenido una relación extraña. Digamos, claramente, que soy una perezosa. Me encantaba la época en que la televisión sólo se veía por televisión. Y si te lo perdías, te lo habías perdido. Y ya está. No había marcha atrás. (Aún recuerdo el trauma que pillé cuando me enteré que David el Gnomo se convertía en árbol en el último capítulo, y yo no lo había visto).

 

Ahora, eso no es así. Ahora aparecen en cada temporada, nuevas series de culto. Algunas, duran y duran… como las pilas del conejito, otras, son efímeras, porque, a fin de cuentas, la audiencia gana. Pero todas están en internet. (Ya sea a través de la web de las cadenas que las televisan, ya sea a través de descargas). Y yo, soy una perezosa de cuidado.

 

No suelo engancharme a ninguna serie, porque luego, se me olvida ver algún capítulo, o incluso viendo los capítulos anteriores, se me olvida todo lo que ha pasado, y no me entero de nada. Me quedo más colgada que un chorizo. Mi memoria es como la de Dori, pero eso es otro cantar.

 

Pero quizás eso haya cambiado…

 

Ahora, resulta que todos los lunes veo El internado. Y eso que cuando termina un capítulo, me prometo a mí misma que no seguiré viéndola, que están dando vueltas a la madeja sin llegar a ninguna parte y asesinando a mis personajes favoritos… Como sigan así, al final ganarán los malos (y eso no me gusta). Pero no sólo eso, sino que además, todos los jueves, veo Águila Roja. Me encanta esta serie. Me encanta el protagonista, también. Pero me enamoran los trajes del siglo de oro (tomo ideas para los trajes de la fiesta del Comendador de mi pueblo). Y además, ahora que no tiene publicidad, es todavía más genial. Dura 80 minutos, y termina prontito para ir a la cama y no morirte de sueño al día siguiente.

 

Bueno, quizás, hasta aquí, todo normal. Sigo en mi dinámica infantil de ver lo echan en la tele, sin cuestionarlo (aunque he de reconocer, que algún capítulo he visto por internet, sobre todo en la época de trabajos). Pero es que ahora me estoy enganchando a otras series.

 

Comencé con Héroes. Pero la dejé al empezar la tercera temporada. No me gustaba que los malos se volvieran buenos, y todavía menos que los buenos fueran malos… A veces creo que los giros de los guionistas para captar la atención de las audiencias, son demasiado complicados.

 

Hace unos meses, me puse con Flashforward. Que mi hermana y mi madre se engancharan desde el primer momento me impulsó. Pero yo, más chula que un ocho, no podía esperar a ver la versión de Cuatro en castellano. Así que me las apañaba para ir adelantada, y ver la versión yanki.

 

Ahora, además, con la excusa de que me viene bien verlo en versión original, estoy haciendo un maratón de Friends (5 capítulos en dos días, llevo). Y para colmo de males (si, este cuelgue serial me parece un mal, pero de los irremediables y placenteros) ha vuelto Lost. Y no, yo nunca había visto Lost. Ni cinco minutos. Pero tengo unos amigos muy majos que están enganchadísimos y que decidieron cambiar mi sesión de cine de los viernes (que ya se ha convertido en toda una institución) por un visionado en equipo de los primeros episodios de la nueva temporada. Y yo, que pensaba que iba a estar más perdida que los de la isla, me tragué un episodio resúmen de 40 minutos, para ponerme al día (ni cerré los ojos en esos 40 minutos, parecía un trailer eterno… casi me quedo sin cena). Y después, como una campeona, me vi los dos primeros episodios de la sexta temporada. Y me colgué. Y ahora quiero verlo todo, pero tranquilamente desde el principio…

 

Eso si, sigo siendo una gran perezosa. La maratón de Friends es cortesía de una compañera de Laboratorio. El cuelgue por Lost no será posible si mis amigos lost-adictos no me pasan las temporadas anteriores. Puedo hacer un esfuerzo semanal con Flashforward, cuando vuelva del parón (porque sé que si me da pereza, siempre puedo re-engancharme en Cuatro). Pero nada de subtítulos, ¿eh? Y no, no es que sea una chula y diga que lo veo sin subtítulos porque mi super english-pitinglish es genial. Que no. Es que soy tan vaga que prefiero ver el capítulo parándolo cada dos por tres, que perder el tiempo buscando subtítulos…

 

C’est la vie, y ahora ya no voy a cambiar.

 

 

Yo a tu edad… 1 Febrero 2010

Archivado en: cartas — Sand @ 23:19

Leo la frase del día en el calendario que tengo sobre la mesa de trabajo…

Nuestra juventud es decadente e indisciplinada. Los hijos no escuchan ya los consejos de los mayores. El fin de los tiempos está próximo.

Anónimo caldeo, hacia el año 2000 a.C.

Hay que ver, el mundo, qué duro de pelar es… Más de 4000 años intentando llegar al fin de los tiempos, y todavía no  lo hemos conseguido… Aunque, no sé yo, los niños de hoy en día tienen trazas (si no, mirad los NiNi), son indisciplinados y no escuchan los consejos de sus padres…

Lo sé, parezco una auténtica cascarrabias… A veces, incluso lo soy.

 

Ocurrió mientras hacía los trabajos… 26 Enero 2010

Archivado en: aprendo, aquí y ahora, constelaciones, los otros — Sand @ 23:48

 

  • Recibí un regalo-sorpresa de la chica más cool de toda la blogesfera… Y es que fui una de las tres agraciadas con un kit de reina maga que acoolgirl preparó para sus lectores. Nada menos que una bolsita llena de osos de gominola y monedas de chocolate (que me alegraron las largas noches de trabajo) y… ¡¡una sorpresita!! Gracias muchacha!

¡¡Gominolas y chocolate!!

¡¡Y un mini broche-coolgirl exclusivo!!

  • Estuve una media de 14 horas frente al ordenador. Algún día, incluso más.
  • Me lavé los dientes antes de desayunar (estaba dormida).
  • Me lavé el pelo con gel de ducha, y el cuerpo con champú (y esto ocurrió en más de una ocasión).
  • Escuché la discografía completa de Coldplay y Extremoduro hasta la saciedad… Si, no se parecen en nada. Y sí, me concentran por igual. Los discos de Mozart empiezan a estar rayados.
  • Dormí poco y mal.
  • Sobreviví gracias a los tupper de mamá. Gracias mami, por cuidarme desde la distancia.
  • Lloré en el cine. Unido a un ataque de risa incontrolable.
  • Acumulé un montón de papeles que no sirven para nada. Acumulé un montón todavía más grande de papeles que debería guardar, pero todavía no sé dónde.
  • De vez en cuando, hice una excursión al salón de casa. Todo un reto.
  • Hice una lista infinita de cosas que quiero hacer después de terminar los trabajos. Eso sí, ya la he perdido.
  • Soñé que una amiga mía estaba embarazada. A la mañana siguiente recibí un correo suyo dándome la noticia de que iba a ser mamá.
  • Me imaginé trabajando en una floristería, en una papelería o en cualquier otro sitio en el que los ordendores estén lejos y sean poco útiles.

 

Ahora ya he terminado, y me he quitado un peso de encima…

 

A otra cosa mariposa

 

 

* Perdón por la baja calidad de las fotos...
No sé qué le pasa al flash de la cámara, últimamente hace cosas raras...
 

Una pérdida de tiempo 17 Enero 2010

Archivado en: Arg!, aprendo, constelaciones — Sand @ 19:55

Perder el tiempo puede ser un hobbie como otro cualquiera… Hay gente a la que le encanta. Incluso a mí, de vez en cuando, me gusta tumbarme en la cama y no hacer nada. O perder el tiempo navegando en internet. O viendo la peli más chorra que puedan echar por la tele.

 

Pero a nadie le gusta perder el tiempo cuando éste (el tiempo) es algo preciado y escaso. Cuando preferirías estar cenando con tus amigos en lugar de perder el tiempo. Cuando preferirías aprender cosas interesantes, en lugar de perder el tiempo.

 

el tiempo pasa, pasa el tiempo

 

Inmersa en una inmensa pérdida de tiempo estoy. Los trabajos de las tres asignaturas del Máster que me quedan (que no, no es como un cursillo de verano, ¡qué más quisiera yo!) son la mayor pérdida de tiempo que he visto en muchos años. Porque si al menos aprendiese algo, lo más mínimo… Si al menos tuvieran una pequeña utilidad en mi futura tesis, entonces, los haría de buen gusto. Pero no, son un aburrimiento, y un montón de cosas que se me olvidarán dos días después de haberlos entregado. (El concepto de Bolonia está muy bien pensado, pero en la práctica, es tan desastroso como lo que había antes).

 

Así que, además de encerrarme en casa, enfadarme y desmoralizarme, he decidido que ya vale de tanta tontería. Y aunque el plazo de entrega de trabajos es a finales de febrero, esta pérdida de tiempo no va a alargarse más allá del 31 de enero, que es el plazo que yo misma me he autoimpuesto. Con la esperanza de empezar un febrero útil, con tiempo libre para salir a la calle y con una sonrisa en la boca.

 

He dicho

 

* Al menos, el viernes vi una GRAN PELÍCULA.

 

 

Diluvio universal 13 Enero 2010

Archivado en: Arg!, aquí y ahora — Sand @ 21:55

 

Esta mañana, cuando salía de casa con mi paraguas plegable he pensado que quizás vaya siendo hora de comprar un paraguas de verdad, de esos que no se desmontan con una volada de aire (aunque aquí, sin cierzo, eso no es un gran problema). En estas estaba cuando me he encontrado al señor Noé, que muy amablemente me ha recomendado subir a su Arca junto a todos sus animalicos. He tenido que denegar su oferta, porque trabajar rodeada de animales no es mi fuerte. Yo me entiendo mejor con los ordenadores, mire usted. Además, tampoco había tanta y tanta agua. ¡Si sólo llegaba hasta el tobillo! Cuando me llegue a la rodilla, ya le buscaré, señor Noé.

 

El paraguas ha resistido como un campeón, aunque esté pidiendo la jubilación a gritos. No ha corrido la misma suerte la bolsa “porta tuppers” que me he improvisado. Porque resulta que ayer se salió el liquidito de un tupper (niños, no lleveis vuestra comida en tuppers de los chinos, que se sale…) y manchó mi bolsa “porta tuppers” habitual (un recuerdo de Dublín con ovejitas blancas, más mona que para qué). Así que he cogido la primera bolsa que he encontrado por la habitación… ¡¡Craso error!! La bolsa era de papel. Casi se desintegra por el camino, y yo perdiendo los cubiertos por los pasillos del cercanías. ¡Toda una odisea! Los que ven las cámaras de seguridad todavía deben de estar riéndose de mí…

 

Primero fue la nieve polar. Ahora el diluvio universal. Espero que el siguiente capricho del tiempo sea el sol del caribe… Y si no, por lo menos, unos rayicos de luz, que esto ya parece Dublín, y ya no puedo con tanto gris

 

La lluvia se ve mejor desde este lado del cristal